Durante dos días de esta semana — martes y miércoles, de diez de la mañana a diez de la noche — el pato de hule más grande de la Tierra estuvo al aire libre en el Hollywood Casino Toledo, amarrado con cables tensores, seis pisos de amarillo taxi contra el cielo, mirando pasar el tráfico con la serena indiferencia de algo que jamás ha tenido prisa. Se llama Mama Duck. Está de gira. Fue una función de regreso — atrajo tales multitudes en su última visita que el casino la invitó de vuelta, y el gerente general Brad Hirsch dijo que la casa estaba «encantada de recibirla de nuevo», que es el tipo de cosa que los casinos suelen decir de los grandes apostadores, no de las aves acuáticas. La entrada fue gratis, la carpa de recuerdos corrió de once a seis, los food trucks de doce a siete, y el momento — los dos días antes de que el Jeep Fest inunde el centro con patos de hule del tamaño de un tablero — fue o una coincidencia o la mejor pieza de programación temática que esta región haya producido.
Publicamos la fotografía de hoy — tomada desde la carretera, más allá del guardarraíl, por el único lector que tiene esta edición — como documentación y como vindicación. Los lectores del n.º 8 regular recordarán que la caricatura de hoy muestra patos de hule apoderándose de un Jeep bajo la lluvia. La dibujamos antes de saber que ella estaba en la ciudad. La redacción sostiene que fue instinto periodístico; la pata, de seis pisos y mirando en nuestra dirección general, declinó hacer comentarios.